LA BANDA DEL TUERTO DIECIOCHO

SAN MARTÍN. IMARKOAIN. NAVARRA

SAN MARTÍN. IMARKOAIN. NAVARRA

Siglo XII. Completamente invadida por casas adosadas, incluso tapando casi todo el ábside. Una pena.

Accesible en coche. Sin problemas, e incluso cómoda, para personas con movilidad reducida.

He vuelto a recurrir, buscando inspiración, a un concierto de música sefardita protagonizado por Ana Alcaide.

[https://www.youtube.com/watch?v=loWn2UTEJXQ]

EL TRASLADO

El Parravispa, con las manos atadas a la espalda, sin ramal que sujetase sus calzas, a horcajadas sobre su montura y con la agradable compañía del Bidáctilo y el Mierdulín tenían a la vista el señorío de Berrioplano. El muchacho se mostraba más nervioso a medida que llegaban.

-¿Me vais a entregar al Tuerto? Me colgará de un árbol. Si me soltáis desaparezco, me voy a Castilla y no volvéis a saber de mí.

-Si te soltamos los que desapareceremos seremos nosotros pero...en algún ribazo. Ni sueñes con que te vamos a dejar libre. Tu destino lo marcará el Tuerto, reza para que tenga un buen día.

El Tuerto no estaba en su palacio, se había desplazado a Imarkoain, acompañado del Centollo, para seguir intentando captar adeptos a su modo de gobierno. El Mierdulín y el Bidáctilo colocaron al Parravispa en el cepo del pellerique y se fueron a la posada a dar cuenta del buen asado que se habían merecido. Todos los niños del señorío se entretenían, mientras tanto tirando al desdichado frutas y hortalizas podridas. El Licencias, responsable de la escuela, harto del griterío se acercó y, amablemente, reprendió a los “muetes”.

-Arreando “pa” casa y dejad en paz a ese muchacho. Todavía no sabemos qué será de él- los chavales respetaron sus órdenes y fueron abandonando el pellerique. El Licencias se acercó al preso mostrando cara de asombro a medida que se aproximaba. El pobre chaval no podía ver bien a su visitante, tenía la mirada fija en el suelo obligado por el cepo que le aprisionaba el cuello y las muñecas.

-Pero tú, ¿de dónde coñe sales?, ¿cómo te llamas?

-Soy el Parravispa, soy de Eraso.

-¿Parravispa?, ¿qué nombre es ese? Eso es un apodo ¿no?

-Sí, de pequeño me picó una avispa en el pito. En realidad me llamo Hugo.

-Hugo...de Eraso...y tu madre ¿cómo se llama?

-¿Mi madre?- preguntó el muchacho extrañado.

-Sí, tu madre, tendrá un nombre ¿no?

-Isabel, se llama Isabel- el asombro y el desconcierto mudaron el rostro del Licencias.

-Y...si no me equivoco...andarás por las quince primaveras ¿no?

-Así es.

-Mira, hasta que llegue el Tuerto, intentaré protegerte de los niños del señorío. Ahora te traeré algo de comer y beber y te lo daré a la boca.

-¿No me puedes soltar de este tormento?

-Apáñate con lo poco que puedo darte y no tientes a tu suerte. Malheriste a nuestro jefe. Tenemos que felicitarte o ¿qué? Alégrate de seguir vivo. Cuando venga el Tuerto veremos.


SAN JUAN BAUTISTA. IRIBAS

SAN JUAN BAUTISTA. IRIBAS. VALLE DE LARRÁUN, NAVARRA.

Románicogoticoide, finales del siglo XII y principios del XIII. Estructura románica con una portada descaradamente gótica. Aún así, las tallas de la línea de capiteles me recuerdan al románico todavía. Mi temperamento cotilla me hace ir como loco a mirar qué esconden los ojos de las cerraduras. En este caso, ¡bingo!, una agradable sorpresa nos esperaba. Lo veréis en las fotos, una hermosa pila bautismal de principios del siglo XIII nos dejó pasmados. Solo las fotos cotillas merecieron el viaje.

Accesible en coche. Problemas prácticamente insalvables para personas con movilidad reducida.

Como inspiración para esta historieta he seleccionado una lista de música tradicional irlandesa muy ligada, por los contactos entre pescadores, a la música tradicional de la cornisa cantábrica.

[https://www.youtube.com/watch?v=fYHZbSo5eLo...]

LA DECISIÓN DEL TUERTO.

Lo primero que vio el Tuerto, al llegar a Berrioplano, fue el muchacho en el cepo del pellerique. Se acercó pausadamente y con un tirón de pelos levantó su cabeza y el asombro demudó su rostro.

-Pero...¿tú quién eres? Sí, ya sé, eres el que intentó matarme pero...¿de dónde has salido? ¿Por qué? ¿Qué te he hecho yo? Espera, no me contestes- el Tuerto se dirigió a un grupo de niños que miraba la escena.

-Tú, arrapiezo, tráeme al Licencias inmediatamente. Dile que deje todo lo que esté haciendo y que venga ya. Lo necesito ahora mismo.

El Licencias se acercó con cara de circunstancias. Era consciente de que su jefe había descubierto la naturaleza del muchacho. El Tuerto se llevó aparte al responsable de la escuela del señorío.

-Me quieres explicar esto. Este chaval es el que intentó matarme. ¿Qué tienes que ver tú con él?

-Es mi hijo, Tuerto, no tenía ni idea de su existencia. Me ha contestado a unos datos que corroboran lo que te digo.

-No hacen falta datos, casoensoria, es tu vivo retrato. Y, siendo tu hijo, ¿por qué lo has mantenido en el cepo hasta mi llegada?

-Ha cometido un hecho muy grave contra ti. He esperado para que tú decidieras su destino.

-Y...¿si lo mando colgar?

-Será tu decisión, Tuerto. Me entristecerá pero te apoyaré.

-Suéltalo. Que le den un repaso de agua que parece un cerdo, que le pongan ropa limpia y me lo traes, bien aseado, a mi mesa.

-¿No lo vas a condenar?

-No sin escucharle, quiero saber quién lo mandó y por qué aceptó.

Ya en la mesa, ante un asado de cordero que el muchacho degustaba con glotonería, explicó que Santiago, el señor de Eraso, le había obligado bajo la amenaza de ahorcar a Mateo, su padre, y a él mismo por furtivos.

-Me han llegado noticias de Eraso. Tu padre ha sido ahorcado porque fallaste el virotazo- dos lagrimones se abrieron paso por las mejillas del chaval.

-Mateo no es mi padre, él y yo lo sabíamos, pero siento como si lo fuera. Me ha enseñado todo lo que sé y me ha tratado como a un hijo.

-Y ahora...¿Sabes quién es tu padre?

-No hay duda ¿no?

-Bien...no te voy a castigar, no lo mereces. Vamos a hacer una cosa, iremos a unas jornadas de caza que hay en el valle de Larráun, por la zona de Iribas. Vas a ir como ayudante personal mío.  Nadie se atreverá a tocarte. En la cacería tendrás que decidir qué haces…

-Y ¿después?

-Después...si me gustan tus decisiones, te traeré a Berrioplano para que te eduques y pases a formar parte de mis hombres.

-¿Podré traer a mi madre si tomas la decisión de traerme a tu lado?

-Eso no lo voy a decidir yo. Tu verás a quién se lo preguntas si se da el caso.


SAN LORENZO. ODÉRIZ.

SAN LORENZO. ODERIZ. VALLE DE LARRAUN, NAVARRA.

Románicogoticoide. Finales del siglo XII y principios del XIII. Sobre una estructura románica, el gótico, en la portada del siglo XIV, llama a gritos. No obstante el crismón del siglo XIII y de estilo claramente navarro por el que he hecho el viaje, a pesar del deterioro importante, merece la pena. Lo demás...pegatinas como la torre, restaurada en el siglo XX con pedruscos de derribo y desecho, lo dejo a vuestro criterio. Son calcomanías que vemos en casi todas las iglesias románicas.

Accesible en coche. Con problemas importantes para personas con movilidad reducida.

En esta ocasión he buscado inspiración para la historieta en una chavalica de 81 años, que en los sesenta fundó con un coleguica que se llamaba John Renbourn el grupo de música tradicional sajona Pentangle,  que se conserva tan fresca y que es capaz de hacerse acompañar por un grupo de músicos que dominan el jazz para hacer una interesante fusión.

[https://www.youtube.com/watch?v=yj-CfuXn5fQ...]

LA CACERÍA.

-Parravispa, vamos a ir a Odériz para participar en una cacería a la que asistirán todos los señores de los valles vecinos. Quiero que vengas conmigo.

-No, Tuerto, me pides que te acompañe pero yo tengo otra idea. Querías que te demostrara cosas para acogerme en el señorío de Berrioplano. Déjame hacer.

-Si vas a mi lado nadie osará tocarte. Si vas a tu aire y te pilla la gente de Eraso acabarás colgado de un árbol.

-Es un riesgo que tengo que correr. Solo te pido una cosa: habla con el Licencias y traed a mi madre aquí para que yo no tenga ataduras.

-Intentaré convencerle.

-Con mi madre en Eraso no voy a dar ni un paso. Santiago la utilizaría para darme caza.

-Se ve que eres hijo del Licencias. Tan cabezón como él. Cuenta con lo de tu madre, yo convenceré a tu padre.

-De acuerdo, a partir de ahora despreocupaos de mí.

La cacería se desarrollaba con la normalidad habitual, rastreos, persecuciones, acosos con perros, almuerzos, cenas, más rastreos, mas acosos…Cada cuadrilla, comandada por un señor, iba acotando terrenos y reclamándolos como sus territorios de caza. El Tuerto había acudido, como siempre, con las chicas de la Escuela de Salud, por si acaso.

El Parravispa, desde las copas de los árboles, seguía las evoluciones de la cuadrilla de Eraso. Había localizado un claro con un riachuelo al que iban a abrevar los animales y que era muy del gusto de Santiago. Durante un par de días estuvo seleccionando las mejores atalayas para desencadenar un ataque que pudiera terminar con éxito. Había elegido un roble con mas de ochenta pies de altura y con una copa frondosa que le iba a permitir mimetizarse con ella. Eligió una ropa de colores similares al tronco y las hojas del árbol, se tiznó la cara con ceniza y carbón, cubrió con barro las partes metálicas de la ballesta y comenzó una tediosa guardia buscando el momento preciso.

La cuadrilla de Santiago seguía de cerca a un ciervo con astas de más de diez puntas largas. Estaba obsesionado con él. Si lo conseguía iba a ser el héroe de la cacería. Sabía que iba al riachuelo a beber a menudo y había montado una vigilancia a contraviento. Estaban sin perros para no levantar la presa. El Parravispa vigilaba desde su atalaya. El animal de acercó a beber, Santiago tensó su arco tchackkkkk un virote se clavó el hombro del señor y lo derribó del caballo estrepitosamente. El ciervo, con el estruendo, salió a galope tendido.

-Casoenlhabaaaaaa. Que nadie toque al animal. Llevadme a Odériz, parece que la herida no es grave. Alguna bruja habrá que me pueda hacer un apaño. Buscad a las chicas de la Escuela de Salud de Berrioplano.

Estevania y Jurdana atendieron a Santiago, le sacaron el virote y recubrieron las heridas, de entrada y de salida, con algo milagroso que llamaban el unto y que evitaba las fiebres debidas a las infecciones. Estevania se acercó a él con el virote en la mano.

-Toma santiago, el virote que te podía haber quitado la vida si el ballestero hubiera sido más hábil.

Santiago miró detenidamente el proyectil. El emplumamiento en cuatro partes alternaba amarillos y negros y, en los espacios entre plumas escrito a punzón:

ojo

por ojo

diente

por diente.

-El ballestero no ha fallado, el ballestero me manda un mensaje pero no sabe con quien se la juega. Que vengan mis hombres.

-Salid inmediatamente dos y traedme a Isabel, la madre del Parravispa.


SAN MARTÍN. RIPA. VALLE DE ODIETA, NAVARRA

SAN MARTÍN. RIPA. VALLE DE ODIETA, NAVARRA

   Románicogoticoide. Finales del siglo XII y principios del XIII con reformas y pegatinas en el siglo XVI.

   El ábside poligonal, un ligero apuntamiento en la portada y lo que parecen ser dos incipientes gárgolas, nos indican que el gótico llama descaradamente a las puertas.

   Os pondré una foto de el empedrado de atrio. No tiene nada que ver con el románico pero es una curiosidad bonita,   y yaquestais…es una curiosidad.

   Accesible en coche. Prácticamente imposible para personas con movilidad reducida.

   Buscando inspiración he seleccionado una lista de temas del grupo Irish Rovers.

https://www.youtube.com/watch?v=5GEZNS5moa4...

EL TORNEO

   Se habían reunido en el valle de Odieta gente de varios señoríos de los alrededores de Pamplona. El hijo el señor de Ripa contraía matrimonio y había invitado a una semana de fiestas en las que había incluido, como atracción principal, un torneo entre señoríos y además, como diversión secundaria y abiertas a todas las gentes, competiciones de habilidades con armas.

   Por el señorío de Berrioplano había venido toda la banda del Tuerto y, además, se habían sumado Látigo y Ekaitza y el Lobo y Sua. El Parravispa acudió como escudero del Tuerto. Era solo una forma de protegerlo. No tenían claro el programa y, pensando que podía haber justas, el señor de Berrioplano había llevado al muchacho. Más que nada para hacer ostentación de que el Parravispa era hombre del señorío y si alguien osaba tocarlo se las tendría que ver con él o su gente.

   En la contienda, el Látigo, el Lobo y el Tuerto, destacaban por la brutalidad de sus ataques, el Bidáctilo aportaba las triquiñuelas del perro que habían intentado apalear en riñas con poco resultado. Aunque las armas que llevaban eran de torneo, sin puntas ni filos, repartían mandobles a diestro y siniestro y, en cada enfrentamiento con otros señoríos, los contrincantes tendían a rehuir la lucha e intentar maniobras poco honorables. La posesión de los caballos de los contrincantes era el premio que buscaban. Los caballeros que caían al suelo perdían su cabalgadura que, al final del torneo, sería entregada al señorío ganador en cada enfrentamiento. El premio final para el señorío ganador de la serie de torneos era sentarse en la mesa presidencial del convite como reconocimiento de una categoría social superior.

   Santiago, señor de Eraso, se acercó al Tuerto.

   -Podríamos apostar algo más en nuestro torneo.

   -Te escucho.

   -Si perdemos...nos uniremos al grupo de señoríos que te son fieles. Si ganamos...quiero al Parravispa.

   -Tengo claro que es imposible que ganéis al señorío de Berrioplano con esa cuadrilla de desgarramantas que llevas. Pero yo no apuesto mi gente. Fíjate si estoy seguro de ganar que, si perdemos, te rendiré pleitesía. Pero que te quede claro algo: el Parravispa es intocable.

   -No entiendo nada, intentó matarte a tí y ha intentado matarme a mí.

   -¿Seguro? A mí, no sé por qué, sí que intentó matarme; ni tan siquiera me conocía, alguien le indujo a hacerlo. A tí te ha avisado. ¿No te produce curiosidad saber que tu herida es la misma que la mía? La mía fue producto de una serie de incidentes, la tuya...creo que fue intencionada. A mí quería matarme para salvar a su familia, a ti te ha herido para que andes con tiento.

   -Podrías tener un accidente grave en el torneo y…

   -Podría ser pero tengo gente detrás que sabrán sanarme si tengo cura.  Y, en el peor de los casos, si pierdo la vida, creo que un virote  buscará tu corazón no tu hombro. El chaval me ha cogido cariño.

   -No podríamos evitar que el muchacho sufra un accidente en el torneo…

   -No va a participar y deberías saber que Ana, tu hija predilecta, viaja en estos momentos como invitada de nuestro señorío, es una muchacha muy despierta y sabrá apreciar las mejoras sociales que supone nuestro sistema. Creo que vas a estar muy interesado en cuidar de que al Parravispa no lo roce ni el viento.

   -¿Habéis raptado a mi hija?

   -Nooooo, ¿Por quién nos tomas? Mi mujer la ha invitado a pasar unos días en Berrioplano y la muchacha, que debe de estar hasta el moño de su padre, ha aceptado gustosa.


SAN JUAN BAUTISTA. OSTIZ. VALLE DE ODIETA, NAVARRA 

SAN JUAN BAUTISTA. OSTIZ. VALLE DE ODIETA, NAVARRA

Románicogoticoide. Finales del siglo XII y principios del XIII. En la portada tiene dos motivos interesantes, muy deteriorados por la erosión. El interior merece la pena pero...yo no pude verlo.

Accesible en coche. Sin mayores problemas para personas con movilidad reducida.

He seleccionado esta vez para inspirarme la música de un grupo que me tenía enganchado en los años setenta: Amazing Blondel.

[https://www.youtube.com/watch?v=-DAvAa7AvKI&list=RD-DAvAa7AvKI&start_radio=1&rv=-DAvAa7AvKI]

CONCURSOS.

Todo el valle de Odieta estaba en fiestas. Se celebraba la boda del heredero del señorío de Ripa. En unos terrenos anexos a la iglesia de Ostiz se celebraban diferentes concursos: habilidades con armas, actividades cotidianas como arrastre con bueyes, corte con hacha, levantamiento de piedras enormes, txingas y labores del campo convertidas en juego...

En la zona dedicada a las armas destacaban el Látigo y Ekaitza demostrando su habilidad con todo tipo de artilugios. El Parravispa se presentó con su ballesta. Ofrecía un aspecto deplorable: cojeaba, los ojos hinchados, la cara amoratada, a duras penas podía moverse. La noche anterior unos embozados le sorprendieron y le dieron una paliza descomunal. Parecía que iba a desmayarse de un momento a otro. Ekaitza corrió hacia él.

-¿Qué te ha pasado?

-Un mal encuentro esta noche. No he podido defenderme, eran varios.

-¿No reconociste a nadie?

-¿Eraso?

-Seguramente.

La gente del valle, viendo que estaba en tan mal estado le retaba en todo tipo de pruebas. Tarde se dieron cuenta de que el ojo no lo había perdido. Cada vez que iba a actuar repetía la misma rutina: cargaba el arma, desplazaba lentamente la ballesta hacia el blanco pasando por el palco de autoridades y deteniéndose un segundo en el señor de Eraso; se centraba después en el blanco propuesto, disparaba y...otra apuesta ganada.

Santiago, señor de Eraso, lucía un extravagante gorro cuajado de perlas y con su escudo bordado en el frontal. Nadie se atrevía, vistos los resultados, a retar al Parravispa. El muchacho cargó el arma, la desplazó lentamente apuntando al palco, la paró frente al estrafalario sombrero. Esta vez no se detuvo un segundo, disparó directamente acertando en el escudo del gorro y dejándolo clavado en un pendón tras las autoridades.

-¡Detenedlo! Ha intentado matarme.

-¿Qué dices, imbécil? Si hubiera querido matarte no habría fallado. ¿No has visto el concurso?- comentó el Tuerto.

-Me da igual. Exijo que se detenga inmediatamente a ese individuo.

El señor de Ripa, presente en el palco se dirigió a Santiago.

-No creo que haya fallado. Pero es una falta de respeto lo que ha hecho. Prendedlo.

-Un momento- intervino el Tuerto -yo me lo llevo a Berrioplano, lo mantengo recluido y, si un tribunal competente lo reclama, lo entregaré para que sea juzgado. Creo que ha sido solo una broma de mal gusto. Deberíamos castigarle pero...creo que el castigo ya se lo ha llevado esta noche y sospecho de dónde han venido las órdenes.

La gente de Berrioplano se dirigían hacia su señorío llevando con ellos al Parravispa.

-Me lo pones difícil. O te olvidas de Santiago o te suelto por ahí y te buscas la vida como los animales. Por lo visto tienes el cerebro en cierta parte y la picadura de la avispa te dejó medio bobo.

-Te recuerdo a ti cuando eras joven ¿no? No me vas a dejar por ahí porque te mueres por hacer de mí un caballero honorable.

-No me tientes.


SAN PEDRO. SALDISE. VALLE DE OLLO, NAVARRA. 

SAN PEDRO. SALDISE. VALLE DE OLLO, NAVARRA

Románicogoticoide. Principios del siglo XIII. ¿Merece la pena? Para mí sí, más que nada porque me quedan pocas iglesias románicas que reseñar en Navarra. Llevamos más de 270 enclaves visitados. Por otra parte, cuando me enfrento a una de las que están a caballo entre el siglo XII y el XIII, me pregunto: ¿Por qué tan grande en poblaciones tan pequeñas? La respuesta que encuentro es una tontería que se me ocurre ¿podría ser una batalla entre pueblos vecinos y del mismo valle a ver quién construye la más grande? También podría ser, por su aspecto de fortalezas, refugio en caso de ataques. Seguro que por algún sitio de internet estará la respuesta pero...hoy estoy perezoso.

Accesible en coche. Con problemas para personas con movilidad reducida.

El caso es que esta iglesia está rodeada de desmanes, casas adosadas, sacristías añadidas, rehabilitaciones en los siglos posteriores; pero hay alguna cosica que me ha gustado: una portada sencilla con un par de arquivoltas y un guardalluvias y cuatro bolas jaquesas en la base de las columnas.

No pude visitar el interior pero, cotilleando por el ojo de la cerradura, pude ver un arco ligeramente apuntado que nos indica su tendencia hacia el gótico. En la capilla que forma el arco hay un crucifijo que, por sus detalles, puede estar a caballo entre el gótico y el románico. En el interior, que no pude ver, una pila románica de corte medieval y que parece coetánea de la iglesia.

Para inspirarme hoy he seleccionado una lista de música acorde con los siglos en los que nos movemos.


https://www.youtube.com/watch?v=pT2bo03onUY



LA ESCAPADA.

Las luces de las casas se iban apagando poco a poco en Berrioplano. Con el pueblo en tinieblas una pareja se afanaba en calzar con gruesas telas los cascos de dos caballerías.

-No hagas ruido. Si nos ven vamos a tener un problema muy serio con el Tuerto.

-Lo intento pero mi caballo está muy nervioso.

-Dale una zanahoria o algo para que se calme.

-¿No habríamos ido mejor con un burro manso?

-Para que nos pillasen a la salida ¿no?

-Todo va a salir bien. No te preocupes. De madrugada estaremos lejos del señorío.

-¿No encontrarán nuestras huellas?

-Estamos amparados por las sombras, marcharemos por caminos de mucho uso. Nuestras huellas se confundirán con las demás.

-En el señorío hay gente especializada en encontrar rastros y los perros de caza no tendrán problemas para encontrarnos.

-Estaremos lejos al amanecer. Iremos hacia algún pueblo recóndito. Avanzaremos por el cauce de algunos arroyos que conozco, no te preocupes- un casto beso dio alas a su aventura.

Se desperezaba Berrioplano, sus gentes no tenían prisa. Todo el trabajo del campo estaba hecho y solo quedaba esperar. La banda del sordo se iba reuniendo en el palacio con la idea de salir de caza. Un poco de ejercicio y la provisión de carne barata les animaba.

-¿Dónde está el Parravispa?

-Dormido, como siempre.

-Licencias, despierta a tu hijo y tráemelo de la oreja. No quiero vagos entre los míos.

Estevania andaba buscando a Ana la hija de Santiago de Eraso. La niña había mostrado mucho interés en estudiar en la Escuela de Salud. Estaba demostrando una habilidad y una inteligencia poco habitual. Jurdana y ella la habían tomado bajo su protección, la veían como su sucesora.

-Licencias ¿has visto a Ana por algún lado?- preguntó Estevania.

-No y...casontodo, el idiota de mi hijo tampoco está en el señorío. Estos se han fugado juntos.

-El Tuerto nos mata.


La banda esperaba, para iniciar la cacería, a que llegase el Licencias con el Parravispa.

-Lo siento Tuerto, mi hijo no está

-¿Dónde se ha metido ese mostrenco?

-Tampoco está Ana- contestó el Licencias compungido.

-Casonsoria, casontolmonario, se han marchado juntos. Santiago me confió la educación de su hija. La vamos a tener si no aparece. Todos a caballo, vamos a cazar a dos niños y se van a llevar una tunda de palos que no van a olvidar en su vida. Preparad los perros y poned a los mejores hombres en el rastreo.

A esa hora la parejita ya estaba en Saldise. Querían empezar una vida de adultos pero, en su ingenuidad no pensaban que despertarían curiosidad y que la curiosidad y una buena bolsa anima a los delatores.